Gasto en educación en Argentina: ¿se traduce en mejores resultados?

La educación es un importante motor del desarrollo y uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza, mejorar la salud, la igualdad de género, la paz y la estabilidad. Además, genera grandes y constantes beneficios en términos de ingreso y es el factor más importante para garantizar la igualdad y la inclusión.

Promueve el empleo, los ingresos, la salud y la reducción de la pobreza. A nivel mundial, los ingresos por hora aumentan un 9% por cada año adicional de escolarización. (Banco mundial, 2024).

De aquí, la importancia que tiene entender cómo se financia la educación, qué modelo se aplica en Argentina, qué resultados se obtienen y como nos encontramos respecto de los demás países.

Marco legal del sistema educativo

En Argentina, desde el año 2005 se encuentra sancionada la Ley N° 26.075, la cual establece un incremento en la inversión en educación, ciencia y tecnología en forma progresiva hasta alcanzar en el año 2010 una participación del 6% del PBI.

El Sistema Educativo Nacional está compuesto de 4 niveles: educación inicial, educación primaria, educación secundaria (la suma de estas 3 da lugar a la educación básica) y educación superior o universitaria (Siteal, s. f.).

Las instituciones pueden ser gestionadas por el Estado, por privados, por cooperativas y otras organizaciones de la sociedad civil, pero todas se encuentran reguladas por el Estado. Asimismo, las instituciones no estatales igualmente pueden recibir financiamiento público.

¿Se cumple la ley de presupuesto?

Argentina es un país federal con un sistema de financiamiento educativo descentralizado. Las fuentes de financiamiento del sector educativo provienen principalmente de los propios recursos que recauda cada provincia y de los fondos transferidos desde el gobierno nacional.

Siguiendo la ley N° 26.075, además de alcanzar el 6 % del PBI, el estado nacional debía financiar el 40% del aumento gasto, en tanto que las provincias debían financiar el 60% restante, llegando a una participación del 31% y 69% del total respectivamente (Rivas y Dborkin, 2018).

Según datos del Gasto Público Consolidado, desde 2006 hasta el día de hoy, el objetivo no se alcanzó todos los años, solo se logró en 2015.

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía

El gasto educativo solo alcanzó el 6% del PBI durante el año 2015, con un promedio del 5,19% entre 2006-2023. Igualmente, esto significa un aumento respecto al periodo anterior, ya que entre 1980 y 2005 el financiamiento educativo representó en promedio el 3,41% del PBI.

Teniendo en cuenta que el Estado Nacional y las provincias tienen designado que parte deberían aportar cada uno, se podría tratar de establecer algún “culpable”.

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía

Del 6% del PBI establecido como meta , el gobierno nacional debía financiar el 31%, eso representa el 1,86% del PBI, es decir, las provincias deberían aportar el 4,14% del PBI restante.

Sin embargo, en el periodo 2006-2023 el gobierno nacional financió la educación por el 1,04% del PBI, en tanto que las provincias lo hicieron por el 4,15%, apenas por encima del objetivo

Es importante sumar que desde el año 1992 el Poder Ejecutivo Nacional se encontró facultado a transferir a las provincias los servicios educativos gracias a la ley N° 24.049. Esto queda muy claro cuando se divide el gasto del gobierno nacional según la etapa educativa.

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía. No se tiene en cuenta el gasto en “educación y cultura sin discriminar”.

A partir de 1992 gran parte del gasto nacional en educación básica se redujo a valores mínimos. Caso contrario a lo que sucede en el gasto provincial.

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía. No se tiene en cuenta el gasto en “educación y cultura sin discriminar”.

En este caso queda claro que gran parte del gasto provincial va dirigido a la educación básica, mientras que el gasto en educación superior y universitaria se encuentra casi en su totalidad financiada por el estado nacional.

Siendo así y teniendo en cuenta la importancia del gasto provincial en el total, queda claro que la educación básica recibe un mayor financiamiento.

Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Economía. No se tiene en cuenta el gasto en “educación y cultura sin discriminar”.

Para comprender totalmente el financiamiento, hay que tener en cuenta la cantidad de matrículas que se entregan por nivel, en el nivel básico a 2024 se otorgaron 11.147.619 matriculas, mientras que en el nivel superior o universitarios se entregaron 1.603.837 (Secretaría de educación, s. f.).

Comparación internacional

Cuando se compara el gasto público en educación, Argentina pareciera estar acorde al mundo, ya que la mayoría de los países mantienen un gasto publico entre el 4-6 % del PBI.

Sin embargo, más allá del gasto que se realiza, es importante analizar qué resultados obtiene dicho gasto.

En cuanto al valor absoluto de las pruebas PISA Argentina obtuvo en promedio en 2022 394,8 puntos, contra los 477,5 de la OCDE. Algo para destacar en este sentido, es el menor efecto de la pandemia, ya que para el país disminuyó 0,2 puntos su puntuación promedio contra la caída de 9,2 puntos para los países de la OCDE.

También se debe tener en cuenta la eficiencia del gasto y hasta que punto es realmente beneficioso aumentar el mismo, es por eso que muchos trabajos comparan los resultados del sistema educativo con diferentes métricas sobre el gasto.

Uno de ellos es “Quality education and the Efficiency of Public Expenditure” de Miningou (2019), el cual toma los años de escolarización ajustados por el aprendizaje (Lays) comparándolo contra el gasto público promedio por individuo en edad escolar para varios países.

Fuente: Miningou (2019)

Luego construye un índice de eficiencia, comparando el máximo LAYS que se puede obtener según el gasto público. Argentina se encuentra en el puesto 63 de 130, con una eficiencia del 92,4 %, con un promedio del 84 % para los países en desarrollo y 91,1 % para América Latina y el Caribe.

Otros trabajos suelen estimar los puntos de la prueba PISA utilizando el gasto promedio por estudiante u otras variables similares mediante modelos econométricos, llegando, en general, a conclusiones muy parecidas.

Fuente: Roser, M., Ortiz-Ospina, E. (2016)
Fuente: Krieg, J. (2019)

El gasto por alumno afecta el nivel educativo de manera significativa hasta cierto nivel, luego del cual la relación entre gasto y resultado se vuelve prácticamente inexistente.

Como menciona Montt (2012), un mayor gasto en educación no garantiza un mejor rendimiento, sino que es toma más importancia el cómo se utilizan esos recursos.

Los sistemas escolares con buenos resultados en economías con altos ingresos tienden a dar prioridad a la calidad de los profesores sobre el tamaño de las aulas. Los sistemas que más invierten en los salarios de los profesores tienden a tener clases más numerosas y se observa que el tamaño de la clase no se relaciona con el rendimiento global de sistema educativo. (Montt, 2012)

Esto no debería quitar importancia a la inversión en infraestructura, ya que el estado de los colegios incide directamente en el desempeño del sistema. Afecta tanto la asistencia de los alumnos, como la motivación docente, así como directamente los resultados del aprendizaje de manera positiva (CAF, 2016).

Ademas de lo mencionado anteriormente, también hay que tener en cuenta otros trabajos como el publicado por Nistal, M., Orlicki, E., Sáenz Guillén L. & Volman, V. (2024), donde Argentina se encuentra en los países que menor cantidad de chicos de 15 años realizan su escolaridad en tiempo y forma (22 de cada 100) comparando con el resto de América Latina, a pesar de ser el segundo con mayor tasa de asistencia.

Composición del gasto educativo en Argentina

Todas las jurisdicciones del país dedican más del 65 % de su inversión educativa al gasto en salarios, alcanzando el 91% y 86% en los casos de Chubut y Neuquén respectivamente, lo que da como resultado una baja proporción de gasto destinada a la inversión en infraestructura (Curcio, J., Nistal, M. & Volman, V., 2023).

En cuanto al gasto nacional, el 0,75% del PBI presupuestado para 2026, según Javier Curcios, sugiere: “una posible reversión del profundo ajuste al sector educativo durante los últimos años” (Dillon, 2025).

Las universidades siguen siendo el principal destino del financiamiento educativo por parte del gobierno nacional. Dentro del presupuesto el 77% está representado por el programa de “Desarrollo de la Educación Superior”. Dentro de las universidades, en promedio, el 85% de su gasto corresponde a la masa salarial (Cetrangolo & Curcio, 2017).

Sin embargo, según Jorge Lo Cascio “La caída muy fuerte de la inversión en infraestructura y equipamiento profundiza las desigualdades educativas y potencia las escasas posibilidades de lograr una alfabetización digital acorde con los umbrales de ciudadanía del siglo XXI para amplios sectores sociales” (Dillon, 2025).

En cuanto a los profesores, entre algunos datos importantes en base a Cardini y Sanchez (2016) se destacan que más del 25% no recibió formación pedagógica y la falta de incentivos, ya que no existen alternativas horizontales de crecimiento.

No solo eso, sino que a pesar de que la demanda educativa (cantidad de alumnos) aumentó solo un 1% en los últimos 10 años, la cantidad de docentes egresados lo hizo en un 54%, a pesar de la caída en el salario real (Dillan, 2025).

Entre 2003 y 2017 la cantidad de alumnos cayó un 6% y la cantidad de cargos docentes aumento un 19%. «La Argentina registra, en la actualidad, una relación entre alumnos y cargos docentes notablemente inferior a la mayoría de los países latinoamericanos. Algo similar ocurre cuando la comparación se realiza con naciones industrializadas con mejores niveles educativos que los nuestros», plantea Alieto Guadagni, director del CEA y miembro de número de la Academia Nacional de Educación (Polack, 2019).

En el sector publico hay 12 alumnos por puesto de maestro, comparando con los demás países Australia, Japón, Holanda y Corea del Sur tienen un promedio de 17 estudiantes por cargo docente; Rusia, el Reino Unido y Francia tienen 20 chicos por maestro; Brasil y Chile 21; Colombia 24, y México 27. (Polack, 2019)

Fuente: Polack, M. (2019)

Esto convierte a Argentina en el país de la región con más docentes que tienen otro trabajo por fuera de la escuela, 14,4% contra el 8,4% de la región (Infobae, 2023).

Reflexion final

La importancia de analizar la educación no solo radica en el motor de desarrollo que esta representa, sino que los recursos que la financian provienen de la sociedad. Si bien la Ley 26.075 fijó una meta del 6% del PBI, solo se alcanzó en 2015. Sin embargo, es cierto que el gasto educativo aumentó de manera sostenida respecto a los años previos de que se sancionara la ley.

En cuanto al gasto y sus resultados, Argentina destina un porcentaje del PBI similar a gran parte de los países y tiene niveles de eficiencia relativamente altos si los comparamos con América Latina y el Caribe. Sin embargo, diversos estudios muestran que el gasto tiene un impacto positivo sobre los resultados solo hasta cierto nivel, a partir del cual la clave pasa a ser la composición del gasto.

En relación a esto, Argentina está en una, ya que su gasto en términos absolutos por alumno es menor que los países desarrollados. A esto se le suma la rigidez presupuestaria, a pesar de que la mayor parte se de destina a la masa salarial, esta ha perdido valor en términos real, dejando de lado la inversión en infraestructura. Esto da lugar a un desempeño en las pruebas PISA menor que el promedio de la OCDE.

En síntesis, Argentina obtiene resultados acordes a su nivel de gasto, es eficiente a pesar a de sus recursos escasos. Un aumento sostenido del PBI permitiría elevar el gasto por alumno y mejorar el nivel educativo, siempre que se mantenga la eficiencia. Asimismo, seria necesario reordenar el presupuesto en infraestructura y salarios, para evitar que funcionen como una limitación al desarrollo educativo en el futuro.

Referencias

Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). (4 de octubre 2016). La importancia de tener una buena infraestructura escolar.

Banco Mundial. (25 de marzo de 2024). Educación.

Banco Mundial. (27 de septiembre de 2018). Learning-Adjusted Years of Schooling (LAYS) : Defining A New Macro Measure of Education

Cardini, A., Sanchez, B. (2016). ¿Qué sabemos de los docentes en Argentina? Datos nuevos, desafíos que persisten. Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Cetrangolo, O., Curcio, J. (2017). El gasto de las universidades públicas nacionales. CECE.

Curcio, J., Nistal, M. & Volman, V. (2023). Financiamiento educativo provincial. Observatorio de Argentinos por la Educación.

Dillon, A. (3 de julio de 2025). Crece la graduación en las carreras de formación docente, pero el salario es el más bajo en 20 años. Infobae

Infobae. (20 de abril de 2023). La Argentina es el país con más docentes que tienen otro trabajo por fuera de la escuela en la región.

Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Inet). (s. f.). Ley de Educación Nacional.

Krieg, J. (2019). International Student Assessment. Fraser Institute.

Miningou, E. (2019). Quality Education and the Efficiency  of Public Expenditure. Banco Mundial

Ministerio de Economía. (1980-2023). Gasto Público Consolidado.

Montt, G. (2012). ¿Se compran con dinero los buenos resultados en PISA?. OCDE

Nistal, M., Orlicki, E., Sáenz Guillén L. & Volman, V. (2024). Índice de Resultados Escolares: comparación entre países de América Latina. Observatorio de Argentinos por la Educación.

Rivas, A., Dborkin, D. (2018). El financiamiento educativo en Argentina. Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC)

Roser, M., Ortiz-Ospina, E. (2016). Education Spending. Our World in Data

Siteal. (s. f.). Argentina. UNESCO

Siteal. (s. f.). Ley 24.049/1992. Ley de transferencia de Escuelas. UNESCO

Subsecretaría de Evaluación e Información Educativa. (s. f.). Sistema Integrado de Consulta de Datos e Indicadores Educativos (SICDIE).

Polack, M. (19 de febrero de 2019). Menos alumnos y más cargos docentes, relación dispar en la primaria pública. La Nación.

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