Transición energética en Argentina: desafíos, avances y matriz energética

En 2016 entró en vigor el Acuerdo de París, un tratado internacional el cual hace un llamado para mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales y alcanzar un aumento de 1,5°C (UNFCCC, s. f.).

Para lograr este objetivo, los países se proponen límites de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Este compromiso marca el rumbo de la política energética, ya que en la mitad de los gases del país provienen del sector energético (Subsecretaria de Ambiente, s. f.).

Argentina ratificó el acuerdo en el año 2016 a través de la ley N° 27.270, presentando regularmente sus inventarios y contribuciones. Es en este contexto y en búsqueda de cumplir los acuerdos internacionales, que nace el interés por comprender la transición energética.

¿Qué es la transición energética?

El objetivo de la transición energética es transformar la producción, distribución y consumo de energía basado en combustibles fósiles en un sistema energético con fuentes renovables o baja contaminación (Ministerio de Economía, s. f.).

Mas allá del impacto ambiental, representa un cambio de paradigma. Siguiendo a Torrubia et al. (2024), este proceso significa pasar de un sistema dominado por los combustibles fósiles a uno dominado por el impacto de la infraestructura. Asimismo, esta última podría verse limitada por el acceso y la calidad a minerales estratégicos.

Además, atenúa los problemas de seguridad energética vinculados a la disponibilidad y distribución de los recursos, y a la variabilidad y fiabilidad del suministro de energía (IPCC, 2011).

Fuente: IPCC (2011)

Para comprender las diferencias y los impactos que tiene cada fuente de energía, es importante analizar todo su ciclo de vida productivo, sumando las emisiones de la infraestructura y del combustible asociado (Foro nuclear, s. f.). Bajo este enfoque, la energía nuclear resulta de las tecnologías con menor intensidad de emisiones.

Fuente: Ritchie (2020)

Los rangos de la biomasa se deben a que la misma absorbe cierta parte de los gases que emite, mientras que la solar depende del tipo de tecnología y el lugar donde se coloque. Al comparar la emisión de esta manera, queda claro que la energía nuclear es la menos contaminantes de todas.

La matriz energética Argentina

Con este marco, se puede examinar como está compuesta la matriz energética Argentina y que peso tienen las energías no fósiles (renovables más nuclear) respecto a las demás.

Como se menciona en La importancia de los hidrocarburos para Argentina, el petróleo y el gas natural, explican casi el 90% de la producción primaria de energía en el país.

Fuente: elaboración propia en base al Balance Energético Nacional (1984-2024). La producción primaria de carbón se encuentra dentro de “otros” por su bajo nivel.

La participación de las fuentes de energía no fósiles respecto al total es superior al 9,9% desde 2011. Sin embargo, esto es solo la producción primaria, ni siquiera se toma en cuenta el comercio, las variaciones de stock y las pérdidas y ajustes, lo que daría lugar a la oferta primaria, es decir, antes del proceso de transformación.

Fuente: Elaboración propia en base al Balance Energético Nacional (1984-2024).

De esta oferta interna, es muy poco la que se consume sin pasar por centros de transformación. Si bien en este caso la energía no fósil se encuentra en su máximo relativo, representa solo el 14,49% de la oferta interna de energía.

Ahora bien, la transición energética transforma desde la producción hasta el consumo, entonces es necesario saber que fuentes de energía se consumen en Argentina. Si nos centramos en 2024, juntando las energías secundarias (oferta primaria transformada) en categorías, tenemos que el consumo final depende más del 70% en combustibles fósiles.

Fuente: Elaboración propia en base al Balance Energético Nacional (2024)

Dentro de los combustibles gaseosos, el más importante es el Gas Distribuido por redes, con el 91% del total, mientras que, dentro de los combustibles líquidos, el más importante es el Gas Oil con el 58%.

Si analizamos el origen de las categorías, tenemos que tanto los combustibles líquidos como gaseosos son de origen puramente fósil, es decir, el 76,13 % de la energía consumida en Argentina es de origen puramente fósil. En tanto la biomasa y Bio combustibles son de origen puramente renovable.

En cambio, la “energía eléctrica” tiene un origen mixto, debido a que, si bien la gran parte de las energías no fósiles la producen, también tiene origen en las centrales térmicas mediante la quema de gas natural (BBVA, 2025).

Traduciendo la matriz energética a Gases de Efecto Invernadero

Sabiendo que la energía produce GEI a lo largo de su ciclo de vida y que el 76% del consumo energético nacional es puramente fósil, se podría pensar que Argentina es un gran contaminante.

Sin embargo, nuestro país tiene una intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero en línea con el promedio global ajustado por PBI.

Fuente: Risso, J. C. & Scavo, C (2024)

A pesar de estar en línea con el promedio global, Argentina no alcanza a cumplir las metas internacionales y tiene propuestas unas metas cuantitativas presentadas en 2023 de cara al 2030 según el Plan Nacional de Transición Energética a 2030:

  1. No exceder la emisión neta de 349 MtCO2,
  2. Reducir por eficiencia energética y uso responsable de la energía al menos un 8% de la demanda,
  3. Superar el 50% de renovables en la generación de energía eléctrica,
  4. Alcanzar una penetración de autos eléctricos del 2% del parque automotor,
  5. Alcanzar los 1000 MW de generación distribuida renovable
  6. Aumentar la Red de transmisión eléctrica de alta tensión en 5000km de nuevas líneas.

Si bien este plan debió actualizarse en 2024, siguiendo estos lineamientos podemos visualizar que tan lejos se está de algunas metas:

  1. En 2022 Argentina produjo 400,92 MtCO2 (Subsecretaría de ambiente, 2022),
  2. Entre 2023 y 2024 la demanda de energía se redujo un 2,76 % (con una caída del 1,75% del PBI) (BEN),
  3. En 2024 las fuentes renovables representaron el 38% de la capacidad instalada, 42% si consideramos la energía nuclear (Cammesa, 2025),
  4. Los autos puramente eléctricos representan el 0,1 % de los patentamientos, mientras que lo híbridos alcanzan el 3 % (Serindustria, 2025),
  5. 42 MW de generación distribuida a Julio de 2024 (Medinilla, 2024),
  6. En mayo de 2025 se presentó un plan nacional de obras financiadas y ejecutadas por empresas privadas para incorporar 5.610km (Ministerio de Economía, 2025).

Es clave destacar para este proceso de transición, que la capacidad de sustitución de combustibles dependerá del avance en la electrificación de la demanda, y la incorporación de nueva generación renovable (Enel, 2023).

El país cuenta con condiciones favorables para convertirse en uno de los mercados de energías renovables más atractivos de América Latina, sumado a que las energías renovables se presentan como opciones cada vez más competitivas por la disminución en sus costos.

Es clara la tendencia de una disminución, pero si el Acuerdo de Paris está planteado hacia 2050, ¿qué sucederá a futuro?

El siguiente grafico compara la información historia y hace una proyección a partir de 2015 en términos de LExCOE (costo nivelado de la Exergía de la electricidad), es decir, la inversión total requerida para producir una unidad de electricidad.

Fuente: Torrubia, J., Valero, A., Valero, A. (2024)

Se puede visualizar como con el tiempo el sistema eléctrico mundial se vuelve más eficiente, a medida que aumenta el peso de las energías renovables (REN) y nuclear (NUC), manteniendo las energías fósiles (FF) para la infraestructura básica de las no fósiles.

El futuro argentino: potencial y desafíos

En países como Argentina con altas reservas de gas natural y costos de explotación bajos, se espera que la transición esté enfocada en una migración hacia el uso de fuentes de menos emisión como el gas natural, reconocido como combustible de transición (Risso, J. C. & Scavo, C; 2024).

Aquí aparece el potencial argentino en la exportación de hidrogeno, vector energético que sirve para almacenar y transportar energía, aunque también se utiliza como insumo en diversos procesos industriales. Se puede obtener tanto de gas natural como a partir de energías renovables.

Fuente: Jefatura de Gabinetes de Ministros (s. f.).

El hidrógeno verde, ahorraría los 830 millones de toneladas anuales de CO2 que se producen a nivel mundial al obtener hidrogeno por medio de combustibles fósiles. Además, el hidrogeno de bajas emisiones puede ser utilizado como combustible directo (Iberdrola, s. f.).

A esto se le suma la necesidad de lograr fuentes de almacenamiento para que puedan suplir las intermitencias de la producción de energía renovable, donde Argentina gana importancia por sus reservas de cobre y litio, claves en la transición energética y electrificación del sistema.

Asimismo, se necesitará promover las inversiones y simplificar los procesos regulatorios para amplificar la implementación de proyectos de infraestructura y políticas que respalden y promuevan esta transición, otorgando previsibilidad a largo plazo.

Entre las políticas que fomentan, o tratan de fomentar la transición energética además del Plan Nacional de Transición Energética, tienen lugar: el Plan de Acción Nacional de Energía y Cambio Climático; el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático al 2030; el Plan Nacional de Eficiencia Energética y; el Plan RenovAr, entre otros.

En este sentido también es importante la aparición del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que atrajo proyectos por más de USD 11.700 en sectores de energía renovable, minería, siderurgia y petróleo y gas (PWC, 2025).

El sector prevé hasta USD 4.500 millones hasta 2027, principalmente en proyectos de energía solar y eólica. Asimismo, confían en superar la meta fijada por ley, que establece que para el último día del año el 20 % de la generación eléctrica del país debe provenir de fuentes renovables (López, 2025).

Reflexión final

La transición energética no es solo el camino para cumplir el Acuerdo de París, también es un medio que sirve para diversificar la matriz energética y otorgar una mayor seguridad en el abastecimiento. Si bien el país cuenta con recursos estratégicos para la transición, sigue dependiendo en un 76 % de energía puramente fósil y la tendencia histórica hace parecer que la senda de cambio va a ser más lenta que rápida.

El potencial es incuestionable, Argentina tiene la capacidad de aprovechar sus reservas de gas natural como combustible de transición a medida que aumenta su generación de energías menos contaminantes, sin embargo, el potencial no garantiza nada. Sin estabilidad macroeconómica, reglas de juego clara y capacidad de sostener las inversiones a lo largo del tiempo, la transición mantendrá la misma dinámica que hasta ahora.

Si el sector público no materializa sus aspiraciones, al menos debe sostener un camino que otorgue previsibilidad al sector privado y marque una senda de transición energética. Aun con un Estado menos participativo, la consistencia del marco regulatorio podría hacer que el sector privado desarrolle la transición energética y haga realidad las ventajas de Argentina.

Referencias

BBVA. (30 de junio de 2025). ¿Cómo funciona una central eléctrica? Historia y evolución.

CAMMESA. (2025). Informe Anual.

Comisión Nacional de Energía Atómica. (s. f.). Las transiciones energéticas en nuestra historia.

Enel. (2023). Un modelo energético sostenible para Argentina al 2050.

Energía y sociedad. (2025). Energía primaria: ¿Qué es y cuáles son sus tipos?

Foro Nuclear. (s. f.). ¿Cómo influye la energía nuclear en el medio ambiente?

Hipotecario Seguros. (30 de abril de 2021). ¿Cuál es el consumo eléctrico promedio de una casa?

Iberdrola. (s. f.). El hidrógeno verde: una alternativa para reducir las emisiones y cuidar nuestro planeta.

Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2011). Informe especial sobre fuentes de energía renovables y mitigación del cambio climático.

Jefatura de Gabinetes de Ministros. (s. f.). Hidrogeno y transición energética.

Kunak. (29 de mayo de 2025). Contaminación por producción de energía: impacto ambiental y en la salud.

López, P. (7 de mayo de 2025). La generación eléctrica renovable del país toma impulso y se esperan inversiones por US$4500 millones. TN.

Medinilla, M. (18 de julio de 2024). Argentina sobrepasó los 40 MW instalados en generación distribuida. Energía Estratégica.

Ministerio de Economía. (29 de mayo de 2025). El Gobierno presentará un plan nacional de obras de ampliación del transporte eléctrico que financiará el sector privado.

Ministerio de Economía. (s. f.) En camino a la transición energética.

Peeva, A. (18 de diciembre de 2020). La tecnología nuclear puede contribuir a la lucha contra la contaminación atmosférica. Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA).

Plataforma de Financiamiento Verde de América Latina y el Caribe (GFL). (2023). Argentina presentó su Plan Nacional de Transición Energética a 2030 en miras al compromiso de carbono neutralidad.

PricewaterhouseCoopers (PwC). (6 de junio de 2025). El rol clave del RIGI en la transición energética en Argentina.

Repsol. (s. f.). ¿Conoces todas las fuentes de energía?

Risso, J. C., Scavo, C. (14 de febrero de 2024). Transición energética en Argentina. PricewaterhouseCoopers.

Ritchie, H. (10 de febrero de 2020). What are the safest and cleanest sources of energy?. Our World Data

Serindustria. (12 de agosto de 2025). Mitos y verdades de los autos eléctricos en Argentina y la región.

Subsecretaria de Ambiente. (2022). Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero y Monitoreo de Medidas de Mitigación.

Torrubia, J., Valero, A., Valero, A. (30 de diciembre de 2024). Non-renewable and renewable levelized exergy cost of electricity (LExCOE) with focus on its infrastructure: 1900–2050.

United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC). (s. f.). El Acuerdo de París.

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